Más glamour imposible. Si al excelente foie gras entero de pato de Rougié le sumamos un aderezo a base de dos tipos de pimienta y champagne, el resultado sólo puede ser magnífico. La casa francesa ha vuelto a dar en el clavo. Además su nuevo formato, más pequeño, facilita que las barquetas no se queden a medio consumir y tengan así una conservación perfecta.
En 1875 Léonce Rougié inauguró en Cahors (Francia) un local que pronto se convirtió en un punto de encuentro privilegiado donde se daban cita los mejores gastrónomos de la región. La empresa, dirigida más tarde por su hijo, gozó de gran reputación hasta alcanzar su prestigio internacional en los años 50. Hoy, sus foies se sirven en las mesas más prestigiosas del mundo y están presente en los mejores restaurantes, en las boutiques de lujo, en palacios y en las compañías aéreas de 120 países de los cinco continentes. Rougié controla totalmente la cadena de producción: del pato al foie gras, del huevo al producto acabado.