La conserva más famosa del Cantábrico es todo un emblema en el mítico restaurante Casa Santoña de Los Molinos, abastecido por su propia fábrica de lomos de bocarte en salazón.
Casa Santoña elabora artesanalmente sus famosas anchoas, elaboradas a partir de boquerones capturados en las aguas del Cantábrico entre los meses de marzo y junio.
El proceso de elaboración tradicional es absolutamente manual. Nada más llegar a la fábrica, las anchoas se salan con salmuera (sal común), posteriormente se descabezan y se vuelven a salar. Tras esta fase, se procede al prensado y, durante 4 o 5 meses, la anchoa va perdiendo agua y grasa e incorporando sal a su carne. Finalizado este proceso, el bocarte se lava para eliminar los restos salinos y pasa a la fase de sobado, en el cual se masajean los lomos hasta que quedan limpios de espinas y piel. Tras el secado para eliminar el exceso de agua, la anchoa se abre y se quita la espina, quedando definitivamente fileteada. Los filetes se envasan con aceite de oliva virgen, que los protegerá durante la temporada de consumo.